Así habló la activista lesbiana Valeria Rubino del Derecho a Matrimonio Igualitario en Uruguay ante el Parlamento
SEÑORA RUBINO.- Señor Presidente: participar hoy de este debate parlamentario me pone, sin dudas, en una situación compleja por la enorme cantidad de sentimientos encontrados que me genera.
En primer lugar, es de por sí triste el hecho de estar en esta Sala escuchando cómo algunas personas se arrogan el extraño privilegio de decir que el Estado y la ley deben impedirme ejercer mi legítimo derecho a contraer matrimonio con la mujer que amo profundamente, si así lo deseáramos. Es duro escuchar cómo algunas uruguayas y uruguayos, con la responsabilidad de ser legisladores, plantean que el único modelo válido de familia es su propia familia; que de las diversas y maravillosas formas del amor, solo una merece tener todos los reconocimientos legales. Mucho más triste, e irritante, es escuchar que mi forma de amar hace daño a los niños y todavía ?acto seguido? escuchar que quienes eso dicen se sienten en este debate estigmatizados y discriminados. Si se me ocurriera decir que debe hacerse una ley que impida a los nacionalistas, por ejemplo, criar hijos o hijas porque estos pueden imitarlos, seguramente sería tomado como lo terrible que es. Para mí, la discriminación por filiación política es tan ridícula, igualmente ridícula, que la discriminación por orientación sexual o por identidad de género.